Los colores pasteles con los que usualmente decoraban las habitaciones de los bebés ahora son asunto del pasado.

Primero que nada cerciórate de iluminar la habitación sin excederte ni limitar la luz que tu pequeño necesita.
Podrías empezar con un foco en el centro del techo, y adicionalmente colocar una lámpara con luz tenue para observar durante la noche los movimientos de tu bebé sin molestar su sueño, e incluso te servirá cuando lo amamantes.

Las persianas son preferidas en reemplazo de las cortinas porque además de impedir el ingreso de la luz en el día, contribuyen en la limpieza, son fáciles de asear y es menos probable que tu pequeño sufra de alergias por el contacto con el polvo.
Respecto a los colores de la habitación, si bien pueden ser tonalidades suaves es posible colocar colores menos tradicionales como el beis o el lila. Si empleas coloraciones claras quizá te guste la idea de matizarlos con tonos oscuros (siempre guardando la simetría del buen gusto) para estimular los sentidos de tu bebé y darle mayor dinamismo al ambiente.
Utiliza lo esencial para mantener cómodo a tu bebé. En la habitación debes tener una cuna, un cambiador y un armario; conforme vaya creciendo crea su salita de juegos (mesita con silla), e incluye una especie de baúl donde tu niño guarde sus juguetes.
No comments:
Post a Comment